¿Sabías que más del 90% de las decisiones de compra se producen de forma inconsciente? La explicación se centra en el poder del marketing sensorial. Es una estrategia que ponen… Leer más »

¿Sabías que más del 90% de las decisiones de compra se producen de forma inconsciente? La explicación se centra en el poder del marketing sensorial. Es una estrategia que ponen en práctica marcas como Coca-Cola, Dunkin Donuts o, incluso, el economato de nuestro barrio. Y, es que, aunque no nos demos cuenta el marketing sensorial en supermercados es un guiño excelente a nuestros sentidos. Veamos cómo trabaja.

Un día cualquiera, cuando realicemos la compra semanal en el supermercado habitual podremos ver un claro ejemplo. Cuando recorremos los pasillos percibimos un intenso y delicioso olor a pan recién horneado; en cambio, cuando pasamos cerca de la pescadería no olemos a pescado. La razón está en las connotaciones de cada zona; si nos sentimos atraídos directamente por el olor a pan, rechazamos el del pescado. Por eso, en esta zona, se sustituye esta sensación por una luz intensa, colores blancos que dan luminosidad y más frío. De este modo, a través de los sentidos, se estimula en cada momento la compra de determinados productos al pasar cerca de ellos.

Marketing sensorial en supermercados - Equipamiento mobiliario

Marketing enfocado a tus sentidos

Así es el marketing sensorial, que utiliza los cinco sentidos para despertar nuevas emociones en el consumidor. Supone una vuelta de tuerca sobre el marketing tradicional en el punto de venta. Su eficacia ha hecho que muchas marcas estudien su uso para mejorar su nivel de ventas.

El marketing sensorial en supermercados emplea multitud de técnicas, aunque las que actúan sobre el olfato sean las más notorias y rentables. Por ejemplo, no es casual que en las estanterías se nos presenten las marcas líderes justo a la altura de la vista. Los productos de menor precio se encuentran, en cambio, más escondidos en zonas inferiores. De igual modo, los productos de primera necesidad, los más demandados, se encuentran al fondo del establecimiento. Se hace así para incentivar al cliente a recorrer el resto de lineales y ver promociones y artículos que, de otro modo, pasarían desapercibidos.

Además, la música ambiental -sobre todo los villancicos durante la época navideña-, los precios acabados en ,99 o los carros de compra con tamaño extra, para hacernos ver que llevamos poca compra, completan el repertorio de trucos y técnicas utilizadas por el marketing sensorial. Sin duda, una forma original y rentable de despertar el imperio de los sentidos sin que apenas lo note el consumidor.

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