Loewe nació en España de la manera más irónica. Vamos a contar la historia de Loewe, pero sobretodo queremos dar a conocer una figura. Se trata de la de José… Leer más »

Loewe nació en España de la manera más irónica. Vamos a contar la historia de Loewe, pero sobretodo queremos dar a conocer una figura. Se trata de la de José Pérez de Rozas, el hombre que trajo alegría y sofisticación a una de las épocas más duras de España.

La marroquinería de los sueños

Al trabajo con el cuero de forma manual, para la confección textil se le ha llamado en España "marroquinería". No deja de ser eso, un arte manual. El nombre viene de que precisamente en Marruecos se perfeccionó la técnica más que en ningún otro lugar. Quizás por la proximidad con este país en España se ha trabajado ese arte con mucho respeto. Los españoles aportamos cosas nuevas a un arte que forma parte de la cultura de Marruecos.

Pero hubo una marca que revolucionó, no sólo la marroquinería sino lo que se podría hacer de ella. Detrás de esta marca destacamos a 3 hombres. Un hombre que aportó la artesanía, otro el marketing y otro para lo que realmente hizo famosa la marca, su escaparate.

El artesano

El fundador de Loewe, Enrique Loewe Roessberg, fue un artista textil que a mediados del siglo XIX, trabajando en Inglaterra, se sintió atraído por las artesanías españolas. Se trasladó a Madrid. Allí se unió a un taller, hasta que en 1872 emprendió su negocio, la marca que cambiaría todo.

El empresario

Aunque el arte del taller del fundador hizo méritos para llegar a ser Proveedor oficial de la Casa Real ya en 1905, la marca atravesaba tiempos difíciles. No eran tiempos fáciles para España. Al igual que Gaston-Louis Vuitton lo hizo en Francia con Louis Vuitton, fue también en Loewe la tercera generación la que revolucionó la marca. Se le dio una imagen, una filosofía que mantiene y que le permitió en 1939, recién terminada la guerra civil, abrir su emblemática tienda de Gran Vía.

El escaparatista

España vivía una post-guerra gris en la que pocos se podían permitir vestir prendas de marcas como Loewe. El elitismo es algo inherente a cualquier marca de lujo. La marca, sin embargo, se hizo popular por un arte que era accesible a todos. Hablamos de su escaparate. Entre 1945 y 1978 la imagen de la marca era la responsabilidad de José Pérez de Rozas, el precursor del visual merchandising en España.

Magia salvaje

José Pérez de Rozas trabajo alrededor de un concepto que se convirtió en su propio estilo y el de Loewe. El trabajo del director creativo se basaba en la utilización de los animales como parte de la creación de un mundo irreal. De hecho a veces hace falta crear un mundo mágico para entender el mundo en el que vivimos. Una creación de un mundo mágico donde se hacía un símil entre la parte natural humana y la estética alejada de ello que le otorgaba la marca Loewe. Una paradoja entre la distancia entre lo humano y lo artificial, y el deseo tan humano de querer ser ese animal artificial.

Como con tantas obras de arte, su trabajo habla mejor de sí mismo que las palabras.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *